Mi propio proyecto profesional

Invertí toda mi fuerza física e intelectual en trabajar al máximo cada día y ascender en una empresa. Llegué a considerarla como algo mío, lo cual no deja de resultarme hoy algo vergonzoso. Mi involucración fue total, y esta actitud me llevó a llegar en muy poco tiempo (2 años y 8 meses) al puesto más alto al que podía aspirar.

Cuando llegué al tope de mi ascenso y al ver que no podía seguir progresando dentro de la compañía me hice las siguientes preguntas:

  • ¿Voy a seguir explotando mis capacidades intelectuales y físicas hasta el límite sin ver una recompensa que me satisfaga?
  • ¿Voy a estar toda mi vida haciendo lo mismo, mientras veo como mi cuerpo se desgasta y envejece día a día dentro de cuatro paredes que no me pertenecen a cambio de una remuneración ínfima a final de mes?
  • ¿Por qué no invierto toda esta energía en crear algo para mi, en mi propio proyecto y en recompensarme a mi directamente?

Trabajar para mi

Ascendí muy rápido porque invertí cantidades ingentes de esfuerzo físico y mental.
Trabajaba como si no hubiese un mañana. Había días en que salía de mi turno a poco de enfermar. Casi siempre hacia horas extras, incluso turnos extras.
Esto suponía cargar las cajas que hicieran falta, subir escaleras con ellas, escalar estanterías para acceder a productos, arrastrarme por el suelo para barrer o para llegar hasta un artículo escondido en el almacén o atender rozando la excelencia cada uno de los clientes que entraban por la puerta.
Cada mañana antes de entrar me «autoinducía» un alto nivel de confianza. Leía páginas de libros inspiradores, sonreía al espejo, saltaba, irradiaba positivismo. En el trabajo, conversaba con todos los clientes sin excepción, aprendí a planificar las tareas del día para la plantilla, leía mails, implementaba acciones para potenciar las ventas, realizaba pedidos, aprendía excel, gestionaba el stock del almacén, ideaba propuestas de visual marketing, preparaba y realizaba entrevistas y un largo etc de cosas que hacía para la empresa y por mi empleo.

Comencé a preguntarme si hacía todo esto por una empresa, por el proyecto de otra persona, por unos míseros euros al mes, ¿CÓMO NO IBA A HACER CUANTO MENOS LO MISMO POR MI? Por lograr mi propio negocio e invertir en mi formación profesional. Sabiendo además que me esperaba mayor fortuna, esto es; crecimiento personal, la nobleza del propósito y la remuneración probablemente mayor.

De oídas me había llegado el concepto de libertad financiera. Una idea que me parecía suculenta a priori. Pero realmente lo que anhelaba era no derrochar mi fuerzas en algo que no era mio y tener una fuente de ingresos que proviniese de mi acción y percutiera en mi directamente.

Quería que mis esfuerzos fueran directamente recompensados en mi persona, en mi proyecto no en el proyecto de otro.

Cambiar de trabajo supondría hacerlo mismo pero bajo otra firma, otro uniforme, otro hilo musical y otro producto que vender, pero con el mismo salario y la misma sensación de desperdiciar mi energía vital en el producto y la idea de otro.

Cuando descubrí la web

No recuerdo si fue en 2015 o 2016 cuando aún salía a la calle a ligar, que conocí a un chico que vivía de los ingresos que le reportaban sus páginas web.

En 2018 me puse como objetivo imitarle, con la idea de poder dejar mi trabajo y con el trasfondo de alcanzar así la libertad financiera.

Empecé a crear páginas web sin ninguna experiencia con la intención de ganar dinero.

Creí entonces que podía crear un negocio online y vivir de ello de la noche a la mañana, invirtiendo unos pocos meses de esfuerzo y dedicación. «Si el pudo porque yo no», me dije. Luego, me di cuenta de que no era nada fácil pero también vislumbré las puertas que se me abrían en internet, las oportunidades que el mundo online podía brindarme.

Vivimos en la era digital, internet es la otra cara de la realidad, saber como funciona y estar dentro de ella es indispensable. A su vez supone una ventaja competitiva con respecto a quienes permanecen fuera, sin conocimientos de como y que cosas operan en la red.

A los 3 meses, a la vista de que no obtuve ningún resultado, decidí seguir creando webs durante todo el año. Al finalizar el mismo, había ganado unos pocos euros sin apenas experiencia. Comprobé que con mucho trabajo podía lograrlo, era cuestión de tiempo, seguir aprendiendo y dedicarle horas y esfuerzo.

Pasado un año de dedicación diaria, acabé realmente interesado en el desarrollo web y el marketing digital. Y es que a pesar de que nunca me habia sentido muy atraido por el mundo web, una vez en el  lo encontré apasionante. Es el anticonsejo popular de «Sigue tu pasión» que explica Cal Newport en su libro «Hazlo tan bien que no puedan ignorarte». Nota a mi yo del pasado en un realidad paralela; Elige una profesión por su utilidad  y no porque te guste, con el trabajo diario y dedicación acabarás dominándola y por ende gustando.

No estudies lo que te gusta, porque no sabes lo que te gusta

No hacemos algo porque creemos que nos gusta, hacemos algo y luego, en la practica nos gusta o no. Hay actividades que hacemos que nos gustan mas que otras. En mi vida laboral he disfrutado haciendo hamburguesas a diestro y siniestro,  he disfrutado parando a desconocidos en la calle para convencerles de que se hagan socios de una ong, he disfrutado vendiendo artículos y atendiendo clientes y también lo he hecho llevando una tienda y evaluando las ventas. En cada uno de mis trabajos me he sentido realizado, siempre que tenia un objetivo por delante y lo acometía hasta que se detuvieron mis opciones de crecimiento. Ocurre en casi todas las áreas, aquellas que impliquen un reto al que podemos hacer frente, un aprendizaje y un control. En ese proceso de realización acabamos entrado en un estado de flujo en el que nos focalizamos solo en la tarea y finalmente nos acaba gustando todo el proceso.

Mi consejo es, encuentra una habilidad que sea de valor para los seres humanos, y por tanto por la que te paguen bien. Puede que no sea tan atractiva a simple vista como ser futbolista, cantante o youtuber, pero dedicándole esfuerzo y tiempo y acabará gustándome. Y lo más importante, podrás ganarte la vida con ello.

Mi plan al detalle

El objetivo principal de mi propio plan profesional es lograr trabajar para mi mismo, teniendo una remuneración lo suficientemente amplia como para poder vivir y en el mejor de los casos mayor que la nomina que percibiría trabajando en una empresa.

Alcanzados los 40 años tengo que haber llegado a este punto, y si lo hago muy bien, con esta edad habré creado algun negocio que me reporte la suficientemente cantidad de dinero como para plantearte la libertad financiera o al menos tener tiempo libre para hacer otras cosas de mi elección.

Es fundamental confiar en mi capacidad, creerme capaz de ello y colocar este mindset en mi cabeza antes de invertir toda mi energía. Es lo que hice para ascender tan rápido en la empresa. El tiempo que necesité para llegar al cargo mas alto al que podía ascender en ella fueron 2 años y 8 meses.

Tendré que sacrificar mi tiempo (ahora tiempo libre) y dedicar mis esfuerzos en dar pasos hacia aumentar mi valor como profesional.