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Mi historia

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Mi historia simplificada
Mi historia versión expandida

Mi historia simplificada

Mis padres se divorciaron, así que me crié con mi madre.
De pequeño estudié en dos colegios, uno laico y otro de curas.
A pesar de mi estatura se me daban bien todos los deportes en general y jugué en varios equipos de fútbol.
A la hora de escoger mi futuro me decanté por humanidades/letras, luego cambiaría de instintuto y terminaría haciendo la rama artística.
Hice un ciclo formativo como formación suplementaria previo paso por la carrera universitaria. De hecho a través ded este ciclo accedí a la universidad, evitando la prueba de acceso.
Comencé la carrera de Bellas Artes pero no la terminé.
Cuando deje la universidad me puse a trabajar.
Tuve varios, el primero como captador de socios.
Luego trabajé en una cadena de comida rápida sirviendo hamburguesas.
Finalmente entré en una cadena de retail escandinava. Aquí es donde sigo trabajando a día de hoy. He tenidos diversos cargos; dependiente, asistente de encargado y encargado. Después de dos años como encargado decidí volver a mi puesto de dependiente.A

Actualmente me estoy formando en programación web  y marketing digital (SEO). A partir de cursos gratuitos y de pago.

Versión expandida

Cuando tenia un año mis padres se divorciaron, así que me crié con mi madre.
Cuando era pequeño hacía las cosas típicas de niños, jugar al fútbol y pasar mucho tiempo en la calle ensuciándome y jugando con mis amigos y vecinos.
Estuve en dos colegios; uno laico y otro de curas.
En el colegio jugué en varios equipos de fútbol, a pesar de mi altura se me daban bien los deportes en general.

Edad del pavo

En el instituto tuve los típicos problemas de la adolescencia; complejos físicos, inseguridad y rebeldía pero acrecentados, quizás porque no tuve una figura paterna en la cual donde apoyarme. M convertí en una persona acomplejada, insegura, antisocial y muy introspectiva.
Había dejado el fútbol por el bodyboard donde también destaqué, logrando algunos trofeos en competiciones.
Ya en el instituto a la hora de escoger mi futuro me decanté por humanidades/letras, no porque fuera malo en ciencias (sacaba notas medias en casi todo) si no porque no me costaba tanto y me parecían más divertidas que los números.
Así que en el Instituto me fui por la rama de letras, luego cambiaría de centro y terminaría haciendo el último curso artístico.

Estuve en tres institutos diferentes.

Una forma de luchar contra mis complejos fue empezar a ir al gimnasio y dejar el bodyboard. Mantuve este hábito hasta que entré en la carrera, me sentí un bicho raro ya que ninguno de mis compañeros se preocupaba realmente por la apariencia y menos por la salud.

Escoger la carrera que te gusta

A la hora de escoger carrera me decanté por el arte, por aquello de «hacer lo que te gusta» (en realidad un sinónimo de «haz lo que menos esfuerzo te suponga») En una época, mi adolescencia, en la que no estaba como para armarme de valor, hacer arte era lo más fácil. Además me gustaba la idea de ser artista porque sonaba guay y porque se me daba bien dibujar y las habilidades manuales en general.
Hice un ciclo formativo también por tomar la vía fácil evitando la prueba de acceso universitaria y pensando en que obtendría una buena formación suplementaria antes de la carrera universitaria a la cual accedería una vez finalizado el ciclo.

Al acabar el cliclo comencé la carrera de Bellas artes y me mudé a otra ciudad con un buen amigo. Vivimos juntos en el mismo piso durante un año. Al irme a otro lugar a vivir con todo pago, me aísle aun más. Al segundo año me fui a vivir solo. Algo no me ayudaría a dejar atrás las inseguridades que aún arrastraba de la adolescencia ni a ser mas sociable, sino todo lo contrario.

A modo de experimentación y no de necesidad, pues tenia todo pagado por mi madre, entré en el mercado laboral. Trabajé un día como repartidor de pizzas, 3 meses como pizzero y otros dos como mozo de almacén trasladando cajas de yogures de un camión a un almacén a través de una ETT y como contador de inventario en una famosa cadena de productos deportivos también via ETT.

Los 3 primeros años aprobé con buenas notas, me gustaba el arte y los conocimientos que adquiría pero estaba en contra del incluir esta disciplina en un sistema universitario. Encontraba contradictorio formar a un artista en un entorno académico. Ser una artista requiere un pensamiento único, diferente, fomentar la creatividad. Una universidad es como una fabrica de personas con los mismos conocimientos adquiridos, por tanto, no era el mejor método para producir artistas.
La carrera duraba 5 años y al cuarto me tocaba especializarme. Decidí hacer algo práctico y especializarme en diseñado gráfico, por aquello de evitar ser un artista errante, a merced de las limosnas o esperar a que por un golpe de suerte me descubriese un mecenas que me lanzase al estrellato.
Azotaba la crisis y el futuro no era halagüeño.
Entre mi madre y yo decidimos que terminaría la carrera en una ciudad como Madrid o Barcelona para tener una mejor formación y la posibilidad de desarrollarme profesionalmente, ya que, en mi lugar de origen y en plena crisis la situación pintaba muy negra.

Barcelona

Llegué a Barcelona en 2008 con 24 años a terminar la carrera.
Hice un curso de especialización en diseño gráfico previo paso por la Universidad.
En septiembre de 2009 empecé el año universitario muy motivado y luego conocí a una chica que me hizo la vida imposible. La vida que yo estaba llevando claro, mantenido 100% por mi madre y viviendo a cuerpo de rey en pleno Paseo de Gracia. La vida me estaba tocando a la puerta, y yo aun estaba en la cama con mi pijama. No fui capaz de lidiar con la carrera y esta relación, no fui lo suficientemente maduro como para terminar la carrera y acabar en paz con esta chica. Se había acabado mi comodidad, en todos los sentidos, económicamente y psicológicamente, el camino de rosas a medida hasta finalizar la carrera financiado por mi madre se había truncado, y a dios gracias.

Me saqué un año más de carrera y a falta de unas pocas asignaturas para terminar decidí dejar la carrera. Estaba descontento con quien era, decepcionado con lo que estaba estudiando, y con el tiempo invertido y perdido, con la eleccion de lo que estaba haciendo, sentia verguenza de mi persona y quería poner fin a esa situacion. Aun no era un adulto y casi tenía 27 años. Pensé entonces que podia dedicarme a dibujar y ser ilustrador y lo intenté durante un año, pero me estaba engañando a mismo, sabia dibujar y nada más. Estaba lleno de inseguridades aún arrastradas de la adolescencia y no habia desarrollado las habilidades sociales ni la madurez profesional necesarias. Al contrario, era un completo ser antisocial que se las daba de artista pero no sabia nada de la vida.
Empecé a lanzar Curriculums a discreción, inventados y reales, queria trabajar de cualquier cosa.
Quería despegar, tenia 29 años.

Si quieres comer tienes que salir a cazar

A finales de 2013 empecé a trabajar gracias al envío masivo de Curriculums y sobre todo al cambio de actitud que generé en mi un año antes.

En menos de un año pasé de ser una persona antisocial, tímida e introvertida a ser una persona empática y extrovertida y extremadamente abierta a entablar conversaciones.

Ese año quise una novia, aunque realmente el motivo era la necesidad de salir de la burbuja de comfort en la que estaba inmerso, conocer el mundo, conocer gente, vivir Barcelona, hacer entrevistas de trabajo, trabajar, explotar mi personalidad y rebelarme contra lo que me había convertido.

Me compré un libro de seducción. Este libro hacía hincapié en la necesidad del desarrollo de la extroversión y las habilidades sociales y comunicativas para formar tu personalidad y con ello atraer al sexo femenino. «Si quieres comer tienes que salir a cazar» Comencé a salir a la calle y a hablar con desconocidos, preguntando cualquier cosa sin relevancia y así  fui dejando atrás mi timidez y desarrollando mi extroversión. Así descubrí mi capacidad de comunicarme y empatizar con la gente, una faceta que tenía pero que desconocía, y lo hice prácticamente de la nada, comprando un libro en la FNAC. Esto me llevó a generar un confianza muy fuerte en mi mismo y a facilitarme mucho las cosas a la hora de acceder a puestos de trabajo sin experiencia (y a conocer a mi primera novia de Barcelona). De esta forma, en menos de 6 meses conecté varios trabajos.

El primer sitio de donde me contrataron fue una empresa que se dedicaba a a captar socios para ONGs. El trabajo consistía en salir a la calle en diferentes puntos de la ciudad, parar a la gente y convencerlas para que se hicieran socias de la ONG.

Me pagaban unos 300€ , no me daba para independizarme económicamente de mi madre pero ya estaba teniendo mis primeros ingresos. Tenía que hacer un número determinado de socios cada mes para que me renovaran el puesto, veía como mis compañeros iban cayendo, sobreviví a varias hornadas hasta que a principios de abril 2015 me rescindieron el contrato pues el mes anterior no cumplimente el cupo mínimo de socios contratados.

El segundo trabajo fue en un restaurante en la rambla de una famosa cadena de hamburguesas. Tiraba muchos cvs pero también acudia a los locales presenciamente, hablando directamente con la encargada y derrochando confianza. Mi  autoconfianza crecia como una bola de nieve, los rechazos me hacian crecer. Esto me abrió muchas mas puertas que si me hubiera quedado  en casa enviando los curriculums por internet y esperando una respuesta que probablemente no llegaría. A principios de abril hice una ronda por los locales mas centricos de la ciudad entregando cvs. Entre en un local en concreto de via layetana, hable con la encargada, le cai bien y  me recomendo que fuese al de la rambla, donde necesitaban personal y donde me contrataron finalmente. Acudí al trabajo que queria directamente, pleno de confianza y descaro y asi conseguí mi segundo trabajo a los 20 dias haber sido despedido.

Un mes y medio estuve sirviendo hamburguesas y limpiando mesas hasta que me llamaron de una tienda para trabajar como reponedor.

Haciendo carrera en una tienda

Era un contrato como dependiente en una cadena de retail escandinava a tiempo parcial. Trabaja solo los fines de semana y algunos días entre semana. Estuve 2 semanas con este horario, luego comenzaron a rotarme entre tiendas cubriendo la falta de personal.

A finales de año, en navidad, me hicieron indefinido.

Estuve un año de tienda en tienda, sin un horario, supeditado a ir a donde hiciera falta y sin posibilidad de planificar mi tiempo libre. Sin embargo, era feliz porque tenía un trabajo estable.

Había pasado de no tener experiencia, a tener un contrato indefinido como dependiente en una importante cadena de retail, bien pagado y bien considerado. Había conseguido la ansiada estabilidad laboral, un ingreso cada mes. Mi alegría era inmensa.

Por otro lado, había cambiado el entorno poco higiénico de la hamburgueseria por una tienda de decoración de estilo nórdico, limpia, ordenada y con un estupendo hilo musical. Un ambiente muy agradecido para trabajar. Ademas, empatizaba con el concepto de negocio y filosía de la empresa. Bien pagado y con sufiente tiempo de descanso, ¿que mas necesitaba?

Era el lugar perfecto para hacer carrera, involucrarme, trabajar y ascender. Estaba totalmente implicado, dando el 120%  de mi capacidad cada p*** dia, y ademas lo hacia con gusto.

A finales de 2015 lo de ir de tienda en tienda se acabó y me establecieron como personal de plantilla de una tienda.

Al mes me ofrecieron la posibilidad de ser 2º encargado de otra tienda y así, en 2016 empece como segundo encargado. A finales del mismo se abrio una vacante para primer encargado de otra tienda a la cual apliqué y finalmente accedí.

El día que ascendí a encargado en esta empresa y comencé a crecer en ella renegué de mi formación artística y desterré mi formación académica. Como experiencia vital quizas tenga su importancia, como modo de formación no es válido. Concluí que con el tiempo de vida que quedaba por delante y mi forma de ser, jamás podría ganarme la vida con el arte. Podría retomarla como hobby, pero no como forma de ganarme la vida. De hecho mi pasión por la fotografía sigue intacta y hago fotos por afición. Trabajando como encargado vi cómo funcionaban los negocios, y comprobé que los negocios formaban parte intrínseca de la economía, y la economía (hablando en términos generales) era la base que regula la vida en la tierra. Se trata de aprovechar al máximo tus recursos e invertirlos para progresar a mejor y así prolongar tu existencia y la de tu descendencia en la tierra. Tan simple como eso.

A principios de 2017 era ya primer encargado de tienda. Mi motivación y grado de entrega seguían intactos, me seguía gustando el trabajo y la empresa. Permanecí como encargado de esta tienda hasta marzo de 2018 cuando de forma ajena a mi voluntad me trasladaron.

Reinvención profesional

La empresa había sufrido varios cambios importantes, crecía muy rápido y comenzó a ser una multinacional que cotizaba incluso en bolsa. De un día para otro se empezó a contratar a personal de fuera para cubrir puestos superiores en lugar de promocionar a los propios empleados. No se estaba valorando la constancia, el esfuerzo, la experiencia y los resultados, sino los títulos o los contactos para suplir nuevos puestos. No podía seguir ascendiendo, había llegado al tope.

Lo había hecho todo por y para la tienda y el descontento me invadió poco a poco. No me compensaba tanto esfuerzo si no podía seguir creciendo y tampoco se valoraba mi trabajo. Ademas el trato personal cada vez era peor, mi motivación y mis ganas se fueron desvaneciendo. Todo el esfuerzo invertido parecía en vano.

En octubre de eso año solicité un cambio de categoría profesional para volver a mi puesto de dependiente.

No podía seguir destinando el resto de mi vida a derrochar mi energía física e intelectual en algo que no había creado yo, que no era mío a cambio de un sueldo cada mes. No tenia sentido, no había luchado tanto para eso, además el sueldo no me compensaba. Estaba experimentado lo que es trabajar para otros: destinar tu energía vital a algo que no has creado tu. 

Necesitaba un nuevo rumbo, dar un golpe de timón y marcarme un objetivo para paliar ese sentimiento de insatisfacción y miseria. Esto pasaba por replantearme mi situación y definir una estrategia para acabar trabajando en mi propio proyecto profesional. Uno en el cual, el fruto de mi trabajo, ya fuera en forma de beneficio o de perdidas repercutiera directamente en mi persona y no a otras.