Dejo mi trabajo

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Desde hace tres años me empecino en trabajar para mí. En resumidas cuentas lo que quiero es:

  • Que mi esfuerzo físico e intelectual repercuta directamente en mi proyecto profesional y no en el de un tercero.
  • Que sea en internet.

Lo explico un poco más detallado en este post que escribí en 2019.

Necesitaba más tiempo

Hay una cosa que se me ha grabado a fuego durante estos tres años:

Crear un proyecto desde 0 y sin conocimientos, mientras conservas tu trabajo estable durante la semana, es un proceso muy muy lento y requiere de muchos sacrificios que muy poca gente estan dispuesta a realizar.

Trabajando por cuenta ajena en horario de oficina apenas rascas una o dos horas al día para dedicarte en paralelo a ese proyecto. Esto son 10 horas a la semana, 20 si renuncias a todo (olvidarte de los fines de semana, por ejemplo).

Es muy poco tiempo. Siendo imposible sacar adelante el proyecto en uno o dos años.

No te dejes engañar por los libros de autoayuda, necesitas liberar más tiempo.

A mi me costó darme cuenta dos años, y al final, cuando me propuse pedir una reducción de horas en mi trabajo sucedió algo.

Bienvenido ERE

Mi empresa decidió aplicar un ERE parcial a principios de este año.

Asimilé la noticia con un sabor agridulce. Vaya putada y vaya oportunidad.

La situación es critica a causa de la pandemia. Despedirán a compañeros sin un plan b, muchos se quedarían con una mano adelante y otra atrás. No es gratificante saber que tu empresa necesita hacer una limpia para subsistir.

Pero había una oportunidad para mi.

Si me incluían en el ERE, junto con una indemnización y la prestación estatal estaría en disposición de obtener ese preciado tiempo que tanto necesitaba.

Nada que perder y todo por ganar

Tengo 37 años, no tengo hijos, no tengo deudas ni hipotecas, todo lo que tengo por delante son años para experimentar la vida, dignificar mi existencia, y construirme una vejez merecida.

Salté al vacío. Apliqué como voluntario y di por finalizada mi etapa de 7 años de trabajo en una tienda.

Si no lo hacía, seguiría hoy viviendo el día de la marmota, despilfarrando mi energía y viendo como se oxidaría mi cuerpo y mi alma poco a poco a cambio de 1000 € al mes.

No me hubiera perdonado no dar ese paso

Reflexión filósifca: Tristeza o Miedo, Seguridad o Libertad

En los meses que dura todo el proceso del ERE llegué a la siguiente conclusión: “Al final se reduce a elegir vivir con miedo o vivir con tristeza”.

La seguridad es físicamente gratificante, el cuerpo se complace, se destensa al recibir la nómina a final de mes. La mente en calma divaga sin foco en preocupaciones superfluas “¿dónde me voy de vacaciones?” “¿Qué chorrada me compro con estos 100 €?

Pero en este entorno de falsa seguridad, poco a poco asoma la tristeza y comienza a encontrar su recoveco en tus días.

De qué se siente en libertad no puedo escribir, voy camino de ello. Pero estoy cagado.

Todo por crear, todo por hacer. Estrés e incertidumbre a diario. El pánico acecha debajo de mi cama, pero estoy armado tengo salud y mi mente es fuerte.

Hay personas que toleran más el miedo y otras más la tristeza (los puedes llamar “apatía por la vida”).

Yo soy de los primeros.

Me compensa sentir miedo en lugar de esta “apatía melancólica”.

Prefiero combatir al miedo una y otra vez que a la tristeza un solo día.

La tristeza es un enemigo traicionero, escurridizo y sin estrategias claras para vencerla. Me he enfrentado a ella empleando mentiras y antidepresivos. Ambos estériles, la única solución que encontré fue abrazar el miedo y después hallar libertad.

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Dejo mi trabajo

Desde hace tres años me empecino en trabajar para mí. En resumidas cuentas lo que quiero es: Que mi esfuerzo físico e intelectual repercuta directamente

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